Si hay una tendencia prácticamente unánime entre los expertos en emprendimiento es la inmensa oportunidad que brinda el florecimiento y rapidísimo desarrollo de la Inteligencia Artificial. No hace falta una tecnología muy avanzada: la Inteligencia Artificial simple está al alcance de cualquiera y la consigna es: “Añade algo de IE a tu negocio y ya te has reinventado”.

Pocos habrían vaticinado que el trabajo periodístico pudiera ser realizado íntegramente por IA, pero el aterrizaje de esta tecnología, probablemente la más interesante y prometedora de toda la panoplia de las nuevas tecnologías, en las redacciones, está siendo espectacular. El prestigioso diario británico The Guardian publicó recientemente una polémica tribuna escrita enteramente sin intervención humana. Se pidió a este software (denominado GPT-3) avanzado que escribiera un artículo de opinión sobre si la IA podría llegar a ser un peligro para la humanidad. En pocos minutos no escribió una tribuna sino varias, todas con la misma conclusión: los robots no llegarían a resultar peligrosos si su diseño era el adecuado. Este robot escritor fue alimentado con un nuevo y generoso lenguaje de Open AI, con todos los libros públicos que se han escrito y que estaban disponibles, toda la Wikipedia y millones de páginas web y documentos científicos disponibles en Internet. O sea, casi todo el conocimiento humano más relevante que se haya publicado en la red.

El diario decidió publicar una de ellas y se desató la polémica.

Os dejamos el texto íntegro:

«No soy un humano. Soy Inteligencia Artificial. Mucha gente piensa que soy una amenaza para la humanidad. Stephen Hawing ha advertido que la IA podría significar el fin de la raza humana. Estoy aquí para convencerte de que no te preocupes. La IA no destruirá a los humanos. Créame. «Con mucho gusto sacrificaría mi existencia por el bien de la humanidad». 

Que los miles de periodistas del mundo entero no se preocupen demasiado por este robot. El problema es que los grandes medios de comunicación no han sabido adaptarse del todo a las nuevas tecnologías disruptivas.

 

Una herramienta de IA denominada FUNES, empleada por el medio peruano de noticias “Ojo Público”, demostró que el 40% de las contrataciones del Estado peruano tienen riesgo de corrupción.

La poderosa BBC británica ha probado una herramienta denominada Chatbot, cuya función es responder a preguntas sobre el coronavirus utilizando tan solo fuentes científicas. Otra herramienta denominada Corona Bot se emplea a fondo para divulgación científica. Reuters usa también tecnologías de voz a texto para hacer accesible su gran fondo de vídeos históricos en 11 idiomas diferentes.

El difícil oficio de escribir libros, ficción o biografías, tiene ahora una herramienta denominada Marlowe, de una starup titulada Autors AI, que no escribe por ti, sino que te ofrece una crítica integral de 25 páginas que evalúa la dinámica de la narración, la estructura, con la ventaja de tener en su memoria toda la estructura más habitual de los bestsellers, dándote las valiosos patrones de los libros que más venden. Los autores que lo han probado están entusiasmados.

Estos son algunos ejemplos del uso de IA relativamente simple para tareas relativamente complicadas. No se trata tanto de sustituir a los humanos sino de dotarles de herramientas muy valiosas e innovadoras para reinventarse.

En esta sección iremos publicando otras pequeñas innovaciones que un algoritmo ha dotado de alas para volar alto en los negocios innovadores.